sábado, 4 de febrero de 2012

Tradiciones y seres Mitológicos del agua

ESPUMEROS

Pequeña criatura que vive sobre las olas del océano, en la proximidad de las costas. Es, por lo tanto, una divinidad del mar, que retoza sobre la espuma de las olas cuando éstas se rompen sobre la orilla. Se caracteriza este personaje por su aspecto diminuto y alegre, presto a esconderse en los acantilados y rocas de la playa cuando la tempestad se abate sobre las aguas del mar. 

HOME MARÍN

Ser mitológico asturiano, mitad hombre, mitad pez, que se mueve con la misma soltura en el agua que en la tierra. Se suele esconder en los acantilados y cuevas para acechar a las mozas que pasen por los alrededores.
Se cuenta en El Franco la historia de un home marín que se dedicaba a vigilar a las mozas que iban a una fuente situada cerca de la playa. En cuanto alguna se quedaba sola, el home marín se hacía con ella. Mas los vecinos consiguieron al fin prenderle y llevarle al centro del pueblo; el home marín se negó a comer y por esto y por la falta de agua murió al poco tiempo.
 

LLAVANDERES

Mujeres viejas de pelo blanco y piel arrugada que suelen vivir escondidas en los bosques, en los huecos de las de las encinas. En las noches de tormenta se oye desde las casas de los campesinos el sonido lúgubre de sus palas chocando contra las piedras y se les puede ver lavando la ropa en las orillas de los ríos: En ese caso, lo mejor es no molestarlas en su trabajo, pues son muchos los jóvenes que han muerto ahogados por la furia de les llavanderes.
Mandan sobre las nubes y provocan las tempestades, al igual que el Ñuberu. En las noches lluviosas, se introducen en las corrientes de los ríos, agitando frenéticamente el agua con sus palas y provocando grandes crecidas e inundaciones.
A veces, sin embargo, se manifiesta la acción benéfica de estos seres, que desvían los cursos de los ríos para sofocar incendios en los que están en peligro la vida de ancianos y niños.
A las orillas del Sella hay una anchurosa gruta; por medio de ella pasa un límpido arroyuelo y en ella se dice que habitan varias Xanas. Vense allí cuatro mujeres en actitud de lavar y son cuatro mujeres curiosonas a las que les xanes castigaron.
 

ÑUBERU, REÑUBREIRU

El Ñuberu es la criatura responsable del orbayu, de las nubes, de las tormentas, del granizo. Todas las personas que lo han visto lo describen siempre como una figura humana gigantesca, de rostro feo y negruzco y con una espesa barba y un traje de pieles, además de tener la cabeza tocada con un sombrero vaqueiro negro de grandes alas.
El Ñuberu procede de África, concretamente de Egipto, en donde le llaman Xuan Cabritu. Allá vive en la ciudad de Orito, situada en lo alto de una montaña cubierta de niebla, desde donde viene a traer las nubes y la tormenta
Según otras versiones no hay un sólo Ñuberu, sino varios ñuberos, uno por cada nube tormentosa, y viven en casas de tierra situadas en los montes que separan Asturias y Castilla. Mientras desatan los aguaceros recogen en el saco de lienzo oscuro pendiente de su cuello, los reptiles dañinos de los campos de los buenos labradores, para ir a derramarlos en las posesiones de los malos, juntamente con el destructor granizo.
Sea como sea, el Ñuberu usa las nubes para cabalgar por los cielos.
Pero un día el Ñuberu se cae de una de las nubes y entonces pide refugio. Sin embargo, casi nadie quiere darle posada, sólo un campesino decide hacerle caso y darle cobijo. Cuando el viajero se marcha, promete a quien le ha recogido que no olvidará ese favor y que si llega la ocasión de pasar por sus tierras no dejará de compensar adecuadamente al labrador bondadoso.
El caso es que el campesino efectivamente pasa por los territorios del Ñuberu, de manera que su familia lo da por desaparecido. Debido a esto último, la novia o la esposa del campesino va a casarse con otro, pero entonces interviene el Ñuberu ayudando a quien en tiempos lo había hospedado. Y la ayuda consiste en llevar inmediatamente al campesino para poder llegar a tiempo de impedir que su novia o esposa se casen de nuevo.
 
Pero la ayuda del Ñuberu no se reduce a solucionar la vida sentimental de su antiguo protector, sino que también lo favorece en las cosechas. Pues el caso es que cuando éstas resultan desbaratadas por las tormentas, las que son propiedad del campesino que diera posada al Ñuberu resultan fertilizadas y dan más rendimiento.
Debido a lo dañina que es la presencia de esta criatura sobre los cosechas, los campesinos utilizan distintos ritos para esconxuralo.
Unas veces se recurre al sacerdote del lugar. A la hora de enfrentarse a la fuerza pagana del Ñuberu resulta que a veces este personaje mítico es tan poderoso que varios feligreses tienen que sujetar al propio cura para que el Ñuberu no se lo lleve con su ímpetu. En otras ocasiones para protegerse de la maligna divinidad el sacerdote decide rodearse de niños, pues la inocencia siempre sirve de prevención frente a los espíritus dañinos.
A veces ni siquiera la fuerza del sacerdote es lo suficientemente poderosa como para vencer al Ñuberu. Entonces, no hay más remedio que recurrir a rituales mágicos:
Colocando en un espacio abierto frente a la casa determinados objetos poniéndolos en forma de cruz como, por ejemplo, los instrumentos de hacer el pan: La pala'l fornu y el rodabiellu. Otro de los conxuros contra el Ñuberu y sus malas consecuencias consiste en poner al revés el carru, o el pote o cualquier objeto cortante como un cuchillo o un hacha. En este último caso, tales objetos cortantes han de colocarse con el corte hacia arriba, pues de esa manera se cortarán las nubes y se frustrará la tormenta.
Encender una vela que ya ha sido usada en la iglesia también sirve de protección en caso de tormenta, así como hacer un pequeño fuego con lloréu (laurel).

1 comentario:

  1. martin... con lo que a mi me gusta el agua jajaja y el mar...vamos que ahora despues de leerte me voy a meter mirando para to los laos en el agua.. jajaj
    Un beso muy grande

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